Hemos tenido la suerte de formar parte de una de esas campañas que trascienden lo publicitario para convertirse en un proyecto con alma. Hablamos de “Alimerka, Asturias somos todos”, una iniciativa que pone el foco en las personas, en las historias reales y en todo aquello que hace que Asturias sea mucho más que un lugar: una forma de ser y de sentir.
Nuestra participación en la campaña ha sido como productora audiovisual, encargándonos de la producción, la fotografía para las gráficas y la grabación y edición de los vídeos que dan voz a cada una de las historias personales que forman parte del proyecto.
Historias reales, contadas con respeto y cercanía
Desde el primer momento entendimos que el reto no era solo técnico, sino emocional. Cada historia requería un enfoque propio, una escucha atenta y una forma de contar que respetara a las personas protagonistas, su entorno y su verdad. Nuestro trabajo consistió en acompañar ese relato, traducirlo a imágenes y construir piezas audiovisuales honestas, naturales y coherentes con el espíritu de la campaña.
Además de los vídeos, realizamos la fotografía para las distintas gráficas, cuidando especialmente la estética, la luz y la composición, para que cada imagen reforzase el mensaje y la identidad visual del proyecto.
Un proyecto que se vive también en gran formato
Uno de los elementos más icónicos de la campaña es la lona gigante que aparece en Oviedo y Gijón, una pieza que simboliza la magnitud de la iniciativa y su impacto visual en el espacio público. Ver el trabajo trasladado a este formato es siempre especial y refuerza la idea de que las historias locales pueden —y deben— ocupar un lugar protagonista.
Mucho más que un trabajo
Más allá del resultado final, si algo nos llevamos de esta campaña es la experiencia humana. Conocer a todas las personas que forman parte de “Asturias somos todos”, escuchar sus vivencias y compartir tiempo con ellas ha sido, sin duda, lo más valioso del proceso.
Gracias a Alimerka por confiar en nuestro equipo y por apostar por una comunicación basada en las personas, en el territorio y en las historias que nos representan.
Porque cuando la publicidad se hace desde lo real, deja de ser solo publicidad para convertirse en algo que perdura.